domingo, 25 de agosto de 2013

El libro del caballero Zifar II

El rey Mentón da una serie de consejos a sus hijos.
(Modernizo las grafías y un poco el estilo, porque el castellano de principios del XIV no es demasiado fácilmente entendible).

"No debéis estar muy seguros de aquellos que una vez fueron vuestros enemigos, puesto que, aunque andan delante de vosotros muy humildes y sometidos, no os tendrán verdadero amor, solo el que necesiten para su provecho. Así, estos se hartarían de vuestra sangre, pues el enemigo, aunque perdona a su enemigo, no olvida el antiguo dolor y daño que recibió del otro. Y por todo esto, dicen que los lobos pierden los dientes, pero no sus mentes." (Fin de la cita recreada)

Algún lobo perdió su cabeza por un enemigo que vio como amigo y que, al final, no lo era tanto.

2 comentarios:

Nolet dijo...

¿Alguna experiencia personal ilustrada con el post? Jeje. Cuánta razón, por eso se dice lo de perdonar pero no olvidar. Una vez que han estado en ese "otro lado", aunque vuelvan, no puede uno bajar mucho la guardia.

Besitos, Maestri.

La profe dijo...

No, Nolet, personal, no. Pero a algún Stark de Invernalia sí le hubiera venido bien pensar en estas palabras, jejejeje.