Un hombre se iba de tierra de Israel a Babel y se sentó en medio del camino a beber. Cuando estaba comiendo, vio dos pájaros peleando uno con otro y mató el uno al otro; fue, cortó una hierba, se la metió al muerto y resucitó. Como vio esto aquel hombre, tomó aquella hierba que había echado el pájaro después de resucitar, y se la guardó para resucitar muertos.
En lo que estaba caminando por el camino, vio un león muerto en medio del camino y le metió la hierba y resucitó el león. Se levantó aquel león y se comió a aquel hombre.
Pascual Romero, Antología de cuentos sefardíes, Ed. Ameller
1 comentario:
Era de esperar... ¡jiji!
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