lunes, 20 de mayo de 2013

Maria





Tuve que irme de Egipto, mi familia me echó de casa. Y aquí estoy, en tierras extrañas, viviendo de mi cuerpo, cosa que, por otro lado, siempre he hecho y que fue el motivo por el que mi madre me echó de casa… ¡Sí, soy joven, soy guapa, soy lozana y hermosa! ¿Por qué no disfrutar este cuerpo y que me disfruten? Otros venden sus mercancías, sus frutas o sus pollos… Yo vendo las mías: mis pechos, mis muslos, mi vientre…
Y aquí estoy, pero no me quedo. Aquí desde la muralla veo el mar, un mar ancho y hermoso. ¿Qué habrá al otro lado? Quiero salir de aquí, ver mundo… Si fuera hombre, tendría el mundo a mis pies, podría correr, saltar, viajar y… nadie diría nada. Podría yacer cada noche con una mujer y… nadie diría nada. Pero soy hembra, me está negado salir a ver el mundo. Me niego y reniego. Dicen que ha llegado una galera que marcha hacia oriente.

María camina al puerto. En efecto, ha llegado una galera cargada de hombres que van hacia Jerusalén.

-¿Me lleváis con vosotros?- les pregunta María. -¿Qué nos ofreces?-dicen los hombres. –Os ofrezco mi cuerpo, toda yo. –De acuerdo, sube.

Cuando llega la noche, no hay quien duerma. María solo viste una “camisa” y pasea por el barco repartiendo besos, abrazos y calores.

3 comentarios:

Nolet dijo...

De qué libro es?

La profe dijo...

Psicofila, lo he escrito yo. (Inspirado en algo que estoy leyendo)

Nolet dijo...

Pues está muy bien!!!!