Debacle situacional estado de la razón laboral (hablando en político)
Ayer fue día de huelga, o más bien de "juerga". Bueno, el caso es que, con todo el dolor de mi corazón, no pude hacer huelga. ¿Por qué? Principal motivo, para hacer huelga hay que tener trabajo y estar trabajando. Desde el mes de julio, mi jefa, La-que-no-debe-ser-nombrada, me dejó en el paro y sin perspectivas de volver a darme trabajo, porque la cosa está muy mala y hay que intentar apañarse con los fijos, amén que así se ahorran en pagar antigüedad. Vamos, un ERE en toda regla. Un ERE que busca privatizar lo privatizable. Un ERE que atenta contra la capacidad, mérito e igualdad, esas palabras abstractas que son las que me han mandado al paro para siempre. ¿Solución? El eufemismo del mes: movilidad exterior. Pero... si ya ni en el Reuno Unido nos quieren...
Anda ya, lloremos por mi futuro y por el de los que vienen detrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario